Reseña crítica de la novela “La Tregua”
TÍTULO:
Una pequeña oportunidad para la felicidad.
Presentación
del producto cultural:
“La Tregua” de Mario
Benedetti (1960)
RESUMEN
EXPOSITIVO DEL TEXTO:
El
diario de Martín Santomé, se inicia el 11 de febrero. Martín tiene 49 años y
está a un año de jubilarse de su trabajo como contador. Medita sobre el futuro
que le espera, es un hombre apagado, triste y rutinario que mantiene una
relación distante con sus hijos, tal vez porque no supo ser padre y madre a la
vez tras la muerte de Isabel, su esposa. Esteban, el mayor, tenía cuatro años
cuando su madre falleció, Blanca no la recuerda y Jaime, el menor, quedó
huérfano a los pocos días de haber nacido.
Durante
el primer mes del diario, Martín recuerda a Isabel, él tenía 28 y ella 25
cuando murió. Luego el 27 de febrero,
tres nuevos empleados entraron bajo el cargo de Santomé: Alfredo Santini,
Rodolfo Sierra y Laura Avellaneda. A esta última la describe siempre como
Avellaneda, a quien no considera una preciosura pero pasable cuando sonríe. A
partir del mes de marzo, Martín se da cuenta que su empleada Avellaneda es
inteligente, trabaja bien, un poco nerviosa e inexperta, pero le gustan sus piernas,
los lunares en su cara.
Al
inicio del mes de mayo, Martín piensa mucho en Avellaneda. No se atreve a
hablar con ella porque aún no comprende lo que le pasa. Él ha pensado que debe
ver a Avellaneda fuera de la oficina pero con la apariencia de un encuentro
casual. La esperó un par de veces sin éxito en donde ella solía ir a comer,
hasta que un día su espera terminó y la invitó a tomar un café. Ella se negó de
momento porque tenía cosas que hacer, pero pospuso la cita para otro día.
A
partir de ese momento, Avellaneda y Martín dieron inicio a una relación, que
comenzó siendo amistosa, pero se fue tornando más seria e íntima conforme el
paso de los meses. La relación entre ellos era discreta, los colegas del
trabajo desconocían lo que ocurría, así como los hijos de Santomé, pues sentía
que sería una relación ridícula ante los ojos ajenos, pues él podría ser su
padre. Avellaneda y Santomé acordaron que no habría compromisos ni ataduras,
pues ella tenía la vida por delante y Martín, de momento, temía no poder ofrecerle
ese futuro.
En
junio, Martín se lanzó a la búsqueda de un departamento para tener más
intimidad y comodidad con Avellaneda, en cierta forma, deseaba llevar las cosas
más lejos y con mayor seriedad. Cuando le enseñó el departamento que rentó a
Avellaneda, en principio ella sintió miedo, pero finalmente confirmó que
deseaba estar con Santomé y dejó a un lado los prejuicios de vivir con alguien
sin estar casada. Blanca le confesó a su padre que había tenido un
enfrentamiento con Jaime porque descubrió que él era homosexual. Jaime se
marchó de la casa tras haberse peleado con Esteban y sin querer hablar con su
padre, pues esperaba los reproches de la familia y no estuvo dispuesto a escucharlos.
Tras ese suceso, Blanca se enteró de que su padre salía con Avellaneda, pero no
sintió enojo porque había visto un cambio notorio en su padre: la apatía y la
depresión habían desaparecido. Martín se sentía halagado de que las dos mujeres
más importantes de su vida, se vieran seguido y hablaran sobre él.
Martín
y Avellaneda se encontraban en el departamento por las tardes. La relación
entre ellos fue madurando y tornándose más amorosa. Hablaban mucho sobre sus
vidas y sus percepciones. El 28 de junio tuvo lugar el hecho más importante en
la vida de Martín, él le pedía a Dios porque su relación con Avellaneda durará.
Nunca en su vida, ni con Isabel ni con nadie, se había sentido tan cerca de la
gloria. Piensa que Avellaneda es como una horma que se ha instalado en su pecho
y lo está agrandando, lo está poniendo en condiciones adecuadas para sentir
cada día más, tiene ternura y se siente orgulloso de tenerla. Su relación era
pura, sincera y feliz. Una tarde, Avellaneda no fue al departamento porque sentía
que le iba a dar gripe, Martín la extrañaba mucho durante el trabajo, estaba
muy acostumbrado a ella y es entonces cuando descubre que desea proponerle
matrimonio. Blanca aprueba la decisión de su padre y lo apoya. Los días pasan y
Avellaneda no va a la oficina. El diario se interrumpe el 23 de septiembre
cuando Martín escribe “Dios mío, Dios mío, Dios mío”, pues no sabe nada de
Avellaneda.
Después
de 4 meses, en enero, Martin Santomé retoma su diario para reflexionar acerca
de Avellaneda. Debido a la gripe, Avellaneda sufrió un ataque al corazón y
murió. Cuando el tío de Avellaneda llamó a la oficina para decirle que ella
había fallecido, Martín entró en estado de shock y le gritó. Martín no sentía
las fuerzas para escribir lo ocurrido en su diario, pero a partir de que lo
retoma, hace un recuento desde que conoció a Avellaneda y recuerda que mientras
estuvo con ella se sentía feliz, acogido y profundamente enamorado.
En
febrero, Martín tuvo la idea de ir a casa de Avellaneda con el pretexto de hacerse
un traje, pues el padre de ella era sastre. Se hizo pasar por el señor Morales,
pues sabía que la madre de Avellaneda estaba enterada de su relación. Ambos
padres expresaban mucha tristeza en su mirada. Cuando Martín fue a la prueba de
traje, sólo estaba la madre de Avellaneda y en el taller había una foto de
ella, la cual provocó una inmensa tristeza en Martín, suficiente para que la
señora se diera cuenta de que él era el hombre que salía con su hija. Ella le
confiesa que Laura era lo único que le quedaba del hombre que había amado y de
quien no supo más nunca, pero Avellaneda desconocía la verdad así como su padre
adoptivo. La madre de Avellaneda le contó a Martín lo que pasó en los últimos
momentos de vida de su hija, pero Martín se lo guarda para sí mismo y no lo
escribe en su diario.
Por
su parte, Martín cree que Dios le concedió un destino oscuro, ni siquiera
cruel, simplemente oscuro. Siente que le concedió una tregua de la cual se
resistió al principio por creer que eso pudiera ser la felicidad. Pero no era
la felicidad, era sólo una tregua y ahora está otra vez metido en su destino,
el cual es más oscuro que antes. El
28 de febrero fue el último día de trabajo de Martín. Los cajones quedaron
vacíos, pero en uno de ellos encontró un carnet de Avellaneda. Se lo puso en el
bolsillo y se sintió desgraciado. Se acabó la oficina y a partir del día
siguiente hasta el día de su muerte el tiempo estaría a sus órdenes.
“¿Qué haré
con él?”
COMENTARIO CRÍTICO:
Me
pareció una obra hermosa y fabulosa. Ésta obra me cautivo de principio a fin,
pienso que tiene un estilo único. Durante el transcurso de la pieza se mantiene
el orden y el ritmo. Es una lectura ágil y entretenida, además de que mantiene
cierto suspenso. Considero que “La Tregua” tiene en Martín Santomé a un
personaje con mucho carácter y decisión, cuando se propone algo. El tema es
apasionante; un hombre a punto de jubilarse y el diario que escribe.
Creo
que la obra está bien planeada. El idilio con Laura Avellaneda es el centro de
la obra. Esa parte es un segmento cargado de erotismo, amor y romanticismo. Es
un fragmento verdaderamente alentador. Nos hace ver que para ser felices sólo
hay que intentarlo. Desgraciadamente el que Laura muriera (porque a Martín no
le gustaría que dijéramos “falleció”); cierra ese capítulo de la maravillosa
vida de Martín y sus deseos de matrimonio.
Algo
verdaderamente admirable de su autor Mario Benedetti, es la claridad con la que
expresa los sentimientos que se están formando en un momento de la obra.
Asimismo, la cantidad de sentimientos e ideas que expresa. Además, el hecho de
que la novela sea narrada por su personaje principal, le da muchos detalles a
la lectura. No es una narración directa hacia nosotros como si nos lo contará;
más bien, es como si nosotros fuéramos el diario a quien le cuenta sus
vivencias.
Lo
cual es digno de destacar es como el autor plasma la soledad de la edad madura
para ese hombre que parece haberlo perdido todo. Su esposa, el ser que más
amaba, está muerta y sus hijos, demasiado alejados del padre. En toda esa nube
oscura de repente surge una esperanza llamado Laura Avellaneda; o como él la
llamaba, simplemente Avellaneda. Ella viene a darle un giro a su mundo y
prácticamente le da una razón para vivir. Es más, lo rejuvenece; porque Martín empieza
a comportarse como un adolescente que acaba de enamorarse pues Laura despierta
en Martín sentimientos que él creía que había enterrado junto a su esposa. Es una
novela en su mayoría triste, creo que el personaje es sumamente depresivo y, a
veces, carece de valor y de poder de autoridad (como cuando su hijo le dice:
“¡Que te importa!” y no tiene valor para reclamarle como se debe).
En
muchas partes de la novela, Martín se muestra como un ser frío y crudo. Al
parecer esa frialdad es lo que lo mantiene alejado de sus hijos; sin embargo,
con Laura demuestra un calor paternal. Ese calor lo asusta porque él aspira a
otro tipo de relación. Las energías que gasta en conquistar a Laura son
admirables. Energía que tal vez tenía guardada desde la muerte de su esposa;
ese amor no es capaz de demostrarlo a nadie más. La relación con sus hijos es
lejana, cosa que lo preocupa y lo atormenta; pero no encuentra la solución y no
la busca con mucho ahínco. Los últimos días en la oficina, son dolorosos
para Martín pero más lo será la soledad cuando deje de trabajar. Martín
aparentó que la muerte de Laura no le había afectado pero sufre interiormente.
Esta
novela además de enseñarnos que podemos ser felices con tan sólo proponérnoslo;
también nos da otra lección importante, que hay que vivir cada instante al
máximo porque la vida es muy corta y se puede extinguir en cualquier momento. Quiero
agregar que ésta obra de Mario Benedetti es valiosa por diversos motivos: su
temática, los valores que plasma en ella, la calidez y nivel de descripción de
sentimientos, por la forma como nos mete a las escenas y los escenarios que
describe.