EL
ÁRBOL DE MI CASA
En
la entrada de mi casa, hay un árbol de pumalaca,
Tiene
una altura aproximada de unos siete metros,
En
un tiempo, fue muy fructífero y muchos degustaron de su generosidad,
Sin
embargo, desde hace unos meses, empezó a deshojarse,
Sus
ramas se secan y algunas caen, ya no es aquel árbol imponente,
Lleno
de vida, que se agitaba con el viento,
Y
que manifestaba una sensación de fortaleza.
Antes
nos brindaba mucha sombra,
Y
mientras cargaba su cosecha, a su pie una alfombra de color rosa lo vestía,
Pero
hoy en día sus ramas solo sostienen algunas escasas hojas.
Aunque,
aún alberga un pequeño nido, de unos pajaritos,
Que
siguen refugiándose durante las noches en el.
Este
árbol tiene un gran valor sentimental para mí,
Porque
es el único que queda en casa,
Y
porque fue plantado y cuidado durante años por mi padre,
Era
su árbol preferido, lo cuidaba con esmero y dedicación.
Hoy
ya mi padre, no está en este mundo,
Y
al verlo, es inevitable recordar a ese hombre, que siempre amaré y extrañaré.
Creo
que este árbol, siente así como yo la ausencia de mi padre,
Al
verlo y tocarlo, puedo notar su tristeza.
Pues
creo que ya no quiere vivir más,
Cuán gratos son los recuerdos que brotan de él,
Quisiera
que se mantuviera vivo y fuerte,
Para
prolongar y atesorar aquellos recuerdos,
Que
no se caen como las hojas, ni son capaces de secarse,
Pues
están vivos en el alma, lo cual es difícil de borrar.

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